Prólogo:
¡Ah! Dulce decadencia que lentamente recoges nuestras vidas como si de flores se tratase... Hermosa sensación que acoge al mas perdido viajero... Cálido sentimiento que nos ayuda a vivir..
¿Aún no habéis deducido de que hablo? Sin duda, deberíais pensar en ello. Os daré un pista: No es la felicidad. La felicidad verdadera es algo que solo los tontos puedes lograr.
¿Lo habéis deducido ya? ¿No? Se trata de la locura. Impensable ¿No creéis? Pues se trata de esta. De esa sensación de embriagadez en pleno apogeo de la razón. De esa vívida sensación de saber que no es real pero aún así seguir viviéndolo...
¿Lo habéis vivido?¿No? Si lo habéis vivido sabéis de que hablo, si no.. Bueno. Si no lo habéis vivido deberíais.
Pues de eso vengo a hablaros hoy, de la historia de un joven que creó su mundo de locura y decidió vivir en él asumiendo todas las consecuencias... De un joven, que trató de ser el héroe de su propia historia a pesar de fracasar en el intento... De un joven, que descubrió que la mayor felicidad a la que se puede aspirar es la locura.
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